Enero 2014
Me quedé mudo, observándola, vi como su rostro se descomponía y como intentaba no mirarme. Había decidido regresar con él. ¿Y yo? ¿Yo qué? Quise comprenderla, pero era demasiado. Me levanté de la mesa y me di la vuelta.
¿A caso creía que seguiríamos viéndonos? ¿Habría creído que la abrazaría y le desearía que fuera feliz? Llevábamos más de 2 años juntos, me había tocado abrazarla mudamente buscando entendiera que su integridad estaba intacta, había estado con ella esas noches cuando sus ojos negros se llenaban de miedo y su cuerpo tiritaba, sin querer, la había escuchado llorar sola y la había sentido palpitar en mis brazos. ¿Y después de tanto hoy se daba cuenta que lo amaba? ¡Al diablo!
Estaba enojado. Los zumbidos a mi lado cada vez eran más cortos y más frecuentes. El aire golpeaba mi cara y parecía que atravesaba el casco. Mi cabeza daba vueltas, no podía conectarme. Comencé a sentir una punzada en el estómago y mi mirada se nubló. Bajé la velocidad hasta quedarme completamente detenido. Y ahí, a orilla de la carretera, estuve parado por horas...
Cuando llegué a casa sus cosas no estaban, el teléfono sonaba y el calefactor estaba encendido. Ilusamente pensé que tal vez volvería, pero la esperé durante muchos meses, y nunca volvió.
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Me costó trabajo decidirme, claro que sentía algo especial por él. Me había sanado, me había hecho sentir que valía la pena intentarlo. Recuerdo bien aquella noche dos años atrás, estaba asustada, casi lo desconocí, sostenido a esa furia y a esa vara, pudiendo incluso matar por defenderme. Escasamente recuerdo la escena, veo los pequeños cristales del parabrisas caer sobre mí, lo oigo a él gritando y vuelvo a sentir esa mezcla de miedo y esperanza.¡Si tan sólo pudiera amarlo!
Traté de amar su dulzura, de robarme su sonrisa en el alma, de que su compañía se conviertiera en más que una amistad honesta. Pero más allá del nosotros, yo tenía una historia pendiente, con grietas sí, pero con tanto compartido, que al final da igual. A veces no entiendo por qué nos da miedo dejar lo vencido, es como sí disfrutáramos la tortura diaria de la inanidad.
Pensé que entendería, al final, lo hacía por él. Lo esperé toda la tarde en casa, entendí que ya no quería verme, tomé mis cosas y me fui. No todos los encuentros tienen historia, quizá el nuestro no valía la pena contarlo. Volví varias veces para verlo, pero nunca pude tocar la puerta. No era el pensarlo lleno de ira, sino el pensarme olvidada.
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La observo cada mañana, odia levantarse temprano así que me toca verla en los primeros minutos del día. Cuando duerme pareciera que todo resulta, son los únicos minutos del día que estamos en paz. Tiene la mirada perdida y cabizbaja, hace los quehaceres diarios como sí eso fuera lo único que la llenara. Creo que aún no puede perdonarme. Y pensarlo me llena de rabia, me llena de rabia con ella, me llena de rabia conmigo.
La observo cada mañana, odia levantarse temprano así que me toca verla en los primeros minutos del día. Cuando duerme pareciera que todo resulta, son los únicos minutos del día que estamos en paz. Tiene la mirada perdida y cabizbaja, hace los quehaceres diarios como sí eso fuera lo único que la llenara. Creo que aún no puede perdonarme. Y pensarlo me llena de rabia, me llena de rabia con ella, me llena de rabia conmigo.
A veces sonríe, bromeamos un poco, como lo hacíamos antes, pero siempre hay un "pero". Me desespera tanto que quiera controlarme, que necesite una vida perfecta, que yo no le sea suficiente. Me duele lo nuestro, la amo, la necesito, no puedo estar lejos de ella, pero no soy feliz. Me asfixio.
Me reprocha una y otra vez esa noche. ¡Perdí los estribos, qué más quiere escuchar! He pensado en irme muchas veces, ninguno de los dos está bien, tal vez fue un error regresar...
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En tardes como hoy, en las que salgo a caminar al parque la extraño, solía acompañarme para comentarme el minuto a minuto de su vida. Era como una niña que exploraba el mundo, siempre pensando en cuál sería el siguiente paso a dar. Supe por unos amigos en común que hace varios meses que no están juntos. Creí que me buscaría. ¡Tenía todo el drama ensayado! Y al final, dignamente la abrazaría y la introduciría en mi vida de nuevo; pero no lo ha hecho. Supongo que ya no le intereso, sé que tengo que sobreponerme a eso, pero no puedo evitar que cada centímetro de mi existencia me lleve a hacia lo que hoy, ya no somos.
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Pienso en él, en lo que tuvimos, en lo que compartimos, en lo que no se dijo, en lo que no se dio. ¡En toda esta historia que no contamos! Al final las cosas suceden por una razón y creo que los encuentros se dan porque tenemos experiencias que vivir y aprendizajes que asimilar, pero, ¿qué hace el alma cuando no puede digerir los errores cometidos? cuando no se perdonan las heridas hechas. Lo extraño, con cada vello de mi piel, con cada latido impaciente, con cada mirada encerrada, con cada suspiro pensado, que melancólicamente, me llevan hacia él, hacia lo que fuimos, hacia lo que intentamos ser, hacia lo que hoy, ya no somos.
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Pienso en él, en lo que tuvimos, en lo que compartimos, en lo que no se dijo, en lo que no se dio. ¡En toda esta historia que no contamos! Al final las cosas suceden por una razón y creo que los encuentros se dan porque tenemos experiencias que vivir y aprendizajes que asimilar, pero, ¿qué hace el alma cuando no puede digerir los errores cometidos? cuando no se perdonan las heridas hechas. Lo extraño, con cada vello de mi piel, con cada latido impaciente, con cada mirada encerrada, con cada suspiro pensado, que melancólicamente, me llevan hacia él, hacia lo que fuimos, hacia lo que intentamos ser, hacia lo que hoy, ya no somos.
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Aún creo que pude haber tomado mejores decisiones. Su ausencia me ha dado un gran vacío. Tengo la necesidad de estar con ella, de buscar lo que fuimos, pero los últimos meses juntos fueron un desastre. He llegado a pensar que la he idealizado, que las circunstancias me llevaron a esto. Me culpo, todos los días me culpo por haberla lastimado. Tengo nublado los recuerdos de ese día, la veo bajarse del auto llorando, lo recuerdo a él amenazándome y me recuerdo a mí aturdido.¡Fue el límite! La línea que al pasar, desfigura lo que eres. Reflexiono en lo que perdimos, en lo que dejamos ir, y cada pensamiento me lleva hacia lo que hoy, simplemente ya no somos.
3 comentarios:
Amiga me encantó leerte y descubrir la capacidad que tienes de crear y/o reflejar historias, pensamientos, humanidad y hacerlo arte. Te felicito mucho y espero sigas encontrando inspiración y motivación para escribir y permitirnos disfrutar y aprender a través de tus textos. Un abrazo
Hey! Rubén cómo estás? Gracias por el comentario, que bueno te haya gustado... Te aviso cuando tenga cuento nuevo :) un abrazo
Muy bueno este cuento!
"No todos los encuentros tienen historia" ufff! mega frase!
Felicidades!
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